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viernes, 1 de abril de 2011

EL DIA DE LA VICTORIA

Siempre que es 1 de Abril, uno que es aficionadillo a la Historia, se acuerda del fin, hoy hace ya 72 años de la Guerra [In]Civil Española. Aquél día que los vencedores llamaban el Día de la Victoria... Y siempre me acuerdo del diálogo que en la magnífica película de Jaime Chavarri sobre el guión de Fernán-Gómez, “Las bicicletas son para el verano”, que narra las peripecias de una familia en el Madrid de la contienda, tienen los siempre geniales Agustín González y Gabino Diego, haciendo de padre e hijo, respectivamente:

- Papá, ha llegado la paz.
- No hijo, mucho peor: ha llegado la Victoria...

La Victoria... la de los unos sobre los otros, la de la Sinrazón sobre la Justicia, la del Palo sobre la del Diálogo, la de la Ignorancia sobre las Luces del conocimiento, y tantas otras nefastas victorias.
Para todos aquellos que cayeron o tuvieron que marcharse a otros lugares víctimas de la terrible contienda, sean del bando que sean, un [piadoso] recuerdo.

viernes, 29 de octubre de 2010

NO A RYANAIR EN ALVEDRO

Muy Buenas!

Sacamos este humilde blog de su letargo para hacernos eco de la noticia que El Correo Gallego sacó ayer en sus ediciones impresa y digital, sobre la posibilidad de que el Ayuntamiento de La Coruña esté pujando por hacerse con los servicios de Ryanair para el Aeropuerto de Alvedro, haciéndose con todo o parte de las conexiones de Lavacolla.
La sola noticia me produce PÁNICO. Pánico, por varias razones:
PRIMERA.- el turismo de Coruña es un turismo de Congresos y/o un turismo de calidad, y yo entiendo que jamás debe alinearse o venderse a un tipo de transporte errático, caótico y terriblemente inseguro. Ligar nuestra imagen a una compañía famosa por sus múltiples problemas es garantía de hundir el prestigio de una ciudad a la que tanto le ha costado salir del anonimato y situarse en el mapa, gracias a empresas como Inditex, el Real Club Deportivo de La Coruña, etc., o su eterna imagen/tópico de “Ciudad en la que Nadie es Forastero”.
SEGUNDA.- la seguridad. Sabido es que esta innombrable aerolínea (por llamarle algo) es una día sí y otro también protagonista de muchos y graves incidentes y reiterados incumplimientos en materia de seguridad aérea (repostar el avión con gente dentro, volar por debajo del mínimo de combustible necesario, realizar maniobras sin permiso de las torres de control, etc.etc.). Sólo faltaría tener un incidente, por nimio que sea, en nuestro aeropuerto para que nos cierren el mismo, sabida es la ojeriza que se tiene en contra de Alvedro por no se sabe qué Intereses Bastardos.
Ello se refuerza con una estadística macabra, pero igual de cierta: cada once millones de operaciones (aterrizajes, despegues, etc) se produce un accidente aéreo, y por su volumen de operaciones, a esta aerolínea ya le va a salir el número, y esperemos, en caso de que tal despropósito salga adelante, no nos caiga a nosotros el marrón.
TERCERA.- uso de fondos públicos. Es un Crimen de Lesa Majestad usar fondos públicos (se habla de ¡3 millones de euros!) para subvencionar a una línea aérea que ni paga a sus proveedores ni a sus empleados. Y si no, que se lo pregunten a los empleados del handling de Lavacolla o a aquellas empresas de Santiago y comarca que fiaron a la propia aerolínea o a filiales o auxiliares de la misma, y que ahora se encuentran con grandiosos pufos en sus cuentas que sólo Dios (o su Señoría) sabe cuándo cobrarán.
CUARTA.- calidad del servicio. Ligado a todo lo anterior, Es más que conocida la forma de actuar con el cliente de una aerolínea que ofrece unos precios con los que en otras compañías no nos dejarían ni acercarnos al avión. Tengamos en cuenta que en caso de desvíos de vuelos hacia Alvedro por la causa que sea, el aeropuerto más cercano en el que operan es Asturias o Valladolid, y si se da el caso, búscate la vida y reclama, que las hojas las usan de papel para el WC, que hay que ahorrar costes...
Ya no hablemos de los infinitos casos/incidentes que pueden darse antes durante o después del vuelo (os pongo un vídeo que está en inglés pero que se entiende muy bien...)



QUINTA.- esta ya de mero humor y “piensa mal y acertarás”... Me consta que el Sr. Embajador en el Vaticano es un gran usuario de la línea Roma-Santiago: A ver si va a ser que llamó al Sr. Alcalde para decirle “Losadita, que estoy cheo de tener que ir a Santiago cuando vengo de Roma, haz lo que sea y dales lo que pidan para que vengan a Alvedro”. Y el Sr. Alcalde, Dios le libre de llevar la contraria a La Voz de Su Amo, que ya sabemos quien manda en realidad...
Bromas aparte, y ya por finalizar, me parece un suicidio anunciado ligar el futuro de nuestro aeropuerto con una compañía que practica el más abyecto filibusterismo aéreo. Sr. Losada, Sr. Tello: por fortuna hay más compañías de bajo coste que estos impresentables.

martes, 6 de julio de 2010

La camiseta

a P., que me animó a volver a escribir :)

Hoy me he ido a una tienda de deportes en plan baratillo y me he comprado una camiseta de la selección de Holanda ya pasada de fecha. Siempre he sentido una enorme, infinita simpatía hacia esa selección y hacia los holandeses: he tenido la oportunidad de trabajar con ellos, y me parece un pueblo absolutamente admirable, combativo (que se lo digan a los tercios de Flandes y al colega Alatriste), pero sobre todo, que rompe el estereotipo del nórdico: un pueblo alegre, auténtico y que defiende lo suyo por encima de todo.

Y una afición que anima y sigue a su selección vaya donde vaya. Un conocido mío, holandés y que habla igualito que el Johann Cruyff me decía "que si algún día jugásemos en Plutón, la nave que llevase a los jugadores vería plutón todo naranja antes de aterrizar". Es verdad: basta ver cualquier partido del Mundial para ver que la Oranje es siempre mayoría.

Pero hoy quiero contaros algo que me ha llamado la atención: al coger la camiseta, me he fijado que en la parte interior del cuello tenía algo escrito:

Pues qué bien, porque el neerlandés no es mi fuerte: y de repente, volviéndolo a leer, me he dado cuenta: "Wilhelmus Van Nassouwe", Guillermo de Nassau, Guillermo I de Oranje... es la primera estrofa del Himno Oficial de los Países Bajos, el "Het Wilhelmus", el himno más antiguo del mundo.

"Guillermo de Nassau
soy yo, de sangre germánica
a mi patria fiel
permaneceré hasta que muera"

Toma ya: a buenas horas, si el Himno español tuviera letra, íbamos a poner ni una coma... y a eso voy: ha tenido que ganarse una Eurocopa para que al menos, y alrededor del fútbol, el país se haya unido como una piña, que por una fracción de segundo se nos haya olvidado nuestra genética autodestructiva, nuestro complejo de inferioridad, a pesar de ser de un país con una gran Historia, le pese a quien le pese, con sus muchas virtudes y sus muchísimos defectos.

Cuando escribo esto, faltan veinte minutos para empezar el Holanda-Uruguay, semifinal del Mundial: no tengo ni idea de qué va a pasar mañana frente a la Mannschaft germánica. Pero ojalá volvamos a mojarles la oreja y lleguemos a la final, y nos traigamos los nosecuantos kilos de oro y brillantes que pesa el tochazo del trofeo, y nos sintamos un poco más unidos como país, aunque sea alrededor de veintidós tipos en calzoncillos corriendo detrás de un cacho de cuero sintético. Amén

jueves, 15 de octubre de 2009

Maradona ha muerto: VIVA EL [BUEN] FÚTBOL!

Buenos Días:

Una vez más (y van...) asistimos atónitos al lamentable espectáculo de Diego Armando Maradona al finalizar el partido de clasificación para el Mundial 2010 disputado ayer anoche en Montevideo, y que dió a la albiceleste el pase al Mundial tras la agónica victoria ante Uruguay.

Me niego a reproducir las palabras que empleó por mero pudor, así que os pongo el enlace, y vosotros mismos:

http://www.elmundo.es/elmundodeporte/2009/10/15/futbol/1255566051.html

s de una vez, cuando en alguna tertulia o corrillo alguien me ha preguntado por quiénes son para mí los tres mejores jugadores de la Historia, siempre digo y por este orden Pelé, [Don Alfredo] Di Stéfano y Johann Cruyff. Y siempre hay alguien que me pregunta ¿y Maradona?; y siempre contesto: "Maradona... qué pena".

En otra ocasión ya hablé del tema (ver el post "ídolos caídos, juguetes rotos"), y me ratifico en lo dicho, y añado algo que siempre ha sido obvio: un buen jugador de fútbol no implica ser un buen entrenador ni tampoco ser una buena persona.

El caso de Maradona es el de aquél que ha sido devorado y excretado por su propio mito hasta el hecho de convertirlo en una Ruina humana y moral. Y lo peor del caso es que existe una parte de la afición, sobre todo de la Argentina, que, deslumbrada por el mito, perdona y/o mira para otro lado las veleidades, cuescos y/o exhabruptos del Ídolo, al igual que en tiempos sucedía con el displásico eunucoide que rigió los destinos de Argentina durante décadas, cuando las masas gritaban "putero o ladrón, queremos a Perón". Para los que gustamos no sólo del llamado deporte rey, y también de conocer la Historia propia y ajena, resulta muy curioso ver los paralelismos sobre este último punto con nuestra propia Historia: acordémonos del "vivan las caenas" de Fernando VII ¿simple coincidencia o es que nos abriga un pasado común y lo llevamos en los genes? ¿Tan perdida o hundida está una sociedad como la argentina para seguir obviando los despropósitos no sólo de su ídolo futbolístico, sino también de sus dirigentes políticos? Basta mirar la historia del siglo XX para ver que sobran por desgracia muchos dedos de nuestras manos para contar dirigentes decentes y honestos en la historia de un país con el que tanto nos unen (especialmente a los gallegos) razones sentimentales y/o migratorias.

En fin, penoso y lamentable suma y sigue de una víctima (o quizás culpable) de su actual condición, y del que podemos decir que no física, pero sí moralmente, hace mucho que murió. Maradona ha muerto: viva el [buen] fútbol.





viernes, 28 de agosto de 2009

Llévatelo, Señor

Muy Buenas:
Después de un prolongado, forzado o forzable silencio, vaya usted a saber, volvemos a esto del manubrio, porque es que si me callo, reviento, y procuraré moderarme para, como decimos en mi pueblo, no "desbardallar":
Me refiero a nuestro ínclito Presidente del Gobierno, el ZP de marras, que si Dios (o el que esté al mando de esto) no lo ilumina, nos va a hundir (si es que no nos ha hundido ya), pero para mucho tiempo, no digo que para siempre, pues desde el más grande al pequeño de los países tarde o temprano sale adelante (otra cosa es que los presentes lo veamos).
Desde que tengo uso de razón (y eso llega hasta la época de Teódulo el de Ferrol de él Mismo), no recuerdo un Presidente de Gobierno más desastroso que éste, y alguno hemos tenido, como Arias Navarro, protegido de la Señora de Meirás y del que el Rey llegó a a afirmar en Newsweek allá por 1976 que era "un desastre sin paliativos".
Los americanos suelen decir "about taking decisions, doing nothing is also an option". Se ve que como su "english is very bad", como le dijo a Bertie Ahern, primer ministro irlandés, no se ha imbuido de algo que porque sea americano no es menos cierto y de auténtico sentido común. Pero es que charco que ve, charco que se bebe, cosa que toca,cosa que escoña, a saber:
- Comenzando por la política económica, donde acabó aburriendo y haciendo marchar a uno de los mejores gestores públicos que ha tenido este país junto con Rodrigo Rato, al Sr. Solbes; no hay medida que no haya hecho, que le haya salido bien, empezando por la ocurrencia de los 400 euros, siguiendo por el cheque bebé y acabando con la ocurrencia de los 420 euros, donde ha terminado de encabronar a un colectivo tan sensible de la sociedad como son los parados, y por extensión, a los de larga duración. Y no digamos su hipocresía de mirar para otro lado mientras el país creció a un ritmo desaforado a golpe de burbuja de ladrillo; sin querer darse cuenta de que era un ejercicio de "pan para hoy, hambre para mañana" y sin tomar medidas para cambiar la estructura productiva de un país que no puede ni debe agarrarse al monocultivo del turismo y el ladrillo, y/o esperar a que los demás países mejoren de sus males para a ver si a nosotros se nos cura el resfriado. Y sin hacer nada (en esta caso sí es una mala opción) por el fraude fiscal y la economía sumergida que escatima recursos al país de forma vergonzosa y vergonzante.
- Política exterior: ya vemos dónde estamos: aliados con lo mejor de cada casa y defendiendo y riendo las gracias de quien no tiene gracia (Chávez, Castro, Morales). Y más en un ámbito como el latinoamericano, donde nuestra crónica desidia ha dejado pasar muchas oportunidades de hacer grandes cosas, no sólo por los que un día fueron parte de nosotros, sino por nosotros mismos como refuerzo de nuestra propia identidad y orgullo de nuestra propia historia, para bien o para mal.
- Política de defensa: un pacifista al frente del país que coloca a otra "pacifista de la Bonanova" al frente de un ministerio tan importante como es la defensa, la seguridad nacional... de traca. Un Presidente del Gobierno y una ministra no pueden ser pacifistas desde el momento en que en ellos y por Ley descansa el uso legítimo de la fuerza en caso de agresión interior o exterior.
- Educación... Santo Cristo de Fisterra: "Haber" cómo salimos de ésta, porque el nivel educativo de este país se desploma a ojos vista, con independencia de cuál sea la lengua vehicular de aprendizaje, tema en el que no voy a entrar, pero es público y notorio que un niño de hoy tiene una formación sensiblemente peor que la gente de nuestra generación (excepciones hay, por supuesto). Y aquí incido en que no sólo es culpa del Gobierno, sino también de los que lo eligimos, pues es muy extendida la creencia de que la educación se da en la escuela, y en ella delegamos, cuando no es así: se va al colegio a FORMARSE, la educación la tenemos que dar padres y/o tutores. La calidad de la educación hoy en día tiene un gran poso también en nuestra propia desidia como padres.
- Terrorismo: es cosa ya conocida que quien llega al poder tiene y ha tenido en los últimos 40 años la tentación de intentar arreglar con el diálogo algo cuya única solución es y está en el imperio de la ley, en la aplicación de la misma sin contemplaciones. Pero de ahí a decir que un atentado sea un "accidente", como pasó en el caso de la T-4 de Barajas, es cruzar una línea que desautoriza para siempre a cualquiera. Siempre es la lógica-ilógica de la muerte, el sufrimiento y el dolor el que coloca a todos y cada uno de los gobiernos de este país en la única senda posible y antes mencionada para acabar con esta lacra.
- Política energética: jamás me imaginé ni en el más retorcido de mis pensamientos, que algún día, átomo e hipocresía se juntaran para montar uno de los mayores despropósitos de la historia reciente de España, como es el parón y cierre nuclear. Hoy ya no estamos hablando de la energía nuclear como algo inseguro o peligroso: la ciencia ha avanzado lo suficiente como para que ello no sea así y que grandes iconos antinucleares como Chernobil pasen a ser parte de una historia de la que se ha aprendido de los errores cometidos. Cerrar el grifo nuclear es cerrar el futuro de este país, visto el fin cada vez más cercano nuestro modelo productivo a base de los combustibles fósiles, y lo que es peor, es un ejercicio de hipocresía descomunal, cuando el 90% de la energía que importamos de, sobre todo Francia, proviene de centrales nucleares.
- Ideología: no se puede gobernar un país a base de ocurrencias, ideas trasnochadas y más propias de política de barricada como tachar al empresario como de poco menos que un Cochino Capitalista que busca la explotación sin fín del trabajador. Es una falta de respeto infinita reunir a un lider empresarial y recordarle que "él es el Presidente del Gobierno, que no se le olvide" (el líder debió de contestarle, yo lo hubiera hecho: "por poco tiempo, espero"). El problema de darle cancha a un bando, en este caso al sindical, es que tarde o temprano acabas siendo víctima del mismo en cuanto las circunstancias te obliguen a contradecirlos, y podemos correr el peligro de acabar como países como Argentina, donde la masa sindical campa a sus anchas más preocupada en defenderse a sí misma que a los derechos de los trabajadores.
- Inutilidad: el peor y más nefando de todos los pecados. Una leyenda decía que José María García se rodeaba de inútiles para parecer él más listo. Pues, como dos gotas de agua: intentad pensar en algún ministro, sobre todo ministra que sea competente: ejercicio vano y fútil (yo si fuera mujer, estaría más que avergonzada de tener como representantes de mi sexo a semejante pandilla). Y lo peor de todo es el uso de la cortina de humo para desviar la atención, sacando a la palestra temas ya superados (aborto), o promesas u ocurrencias que (espero y quiero creer) que saben que no son factibles, o usando los poderes públicos como la justicia para criminalizar al contrario unas veces, las menos, con razón (allá ellos, los de la oposición) y otras sin ella.
En fin, Pilarín, que menuda joya nos ha tocado: que Dios (o el que mande en esto, insisto) nos coja confesados. Al final diremos como en "La Hora de José Mota" cuando entrevistaban a Blasa, y el entrevistador pensaba: "llévatela, Señor".Y lo peor es que lo que hay enfrente no mejora lo presente. Agarraos que vienen curvas. He dicho.

martes, 20 de enero de 2009

May God help Him (Obama's Inaugural Speech)


"My fellow citizens:
I stand here today humbled by the task before us, grateful for the trust you have bestowed, mindful of the sacrifices borne by our ancestors. I thank President Bush for his service to our nation, as well as the generosity and cooperation he has shown throughout this transition. Forty-four Americans have now taken the presidential oath. The words have been spoken during rising tides of prosperity and the still waters of peace.
Yet, every so often the oath is taken amidst gathering clouds and raging storms. At these moments, America has carried on not simply because of the skill or vision of those in high office, but because We the People have remained faithful to the ideals of our forbearers, and true to our founding documents. So it has been. So it must be with this generation of Americans. That we are in the midst of crisis is now well understood.
Our nation is at war, against a far-reaching network of violence and hatred. Our economy is badly weakened, a consequence of greed and irresponsibility on the part of some, but also our collective failure to make hard choices and prepare the nation for a new age. Homes have been lost; jobs shed; businesses shuttered. Our health care is too costly; our schools fail too many; and each day brings further evidence that the ways we use energy strengthen our adversaries and threaten our planet. These are the indicators of crisis, subject to data and statistics.
Less measurable but no less profound is a sapping of confidence across our land - a nagging fear that America's decline is inevitable, and that the next generation must lower its sights. Today I say to you that the challenges we face are real.
They are serious and they are many. They will not be met easily or in a short span of time. But know this, America - they will be met. On this day, we gather because we have chosen hope over fear, unity of purpose over conflict and discord. On this day, we come to proclaim an end to the petty grievances and false promises, the recriminations and worn out dogmas, that for far too long have strangled our politics. We remain a young nation, but in the words of Scripture, the time has come to set aside childish things.
The time has come to reaffirm our enduring spirit; to choose our better history; to carry forward that precious gift, that noble idea, passed on from generation to generation: the God-given promise that all are equal, all are free, and all deserve a chance to pursue their full measure of happiness.
In reaffirming the greatness of our nation, we understand that greatness is never a given. It must be earned. Our journey has never been one of short-cuts or settling for less. It has not been the path for the faint-hearted - for those who prefer leisure over work, or seek only the pleasures of riches and fame. Rather, it has been the risk-takers, the doers, the makers of things - some celebrated but more often men and women obscure in their labor, who have carried us up the long, rugged path towards prosperity and freedom.
For us, they packed up their few worldly possessions and traveled across oceans in search of a new life. For us, they toiled in sweatshops and settled the West; endured the lash of the whip and plowed the hard earth. For us, they fought and died, in places like Concord and Gettysburg; Normandy and Khe Sahn. Time and again these men and women struggled and sacrificed and worked till their hands were raw so that we might live a better life. They saw America as bigger than the sum of our individual ambitions; greater than all the differences of birth or wealth or faction.
This is the journey we continue today. We remain the most prosperous, powerful nation on Earth. Our workers are no less productive than when this crisis began. Our minds are no less inventive, our goods and services no less needed than they were last week or last month or last year. Our capacity remains undiminished. But our time of standing pat, of protecting narrow interests and putting off unpleasant decisions - that time has surely passed. Starting today, we must pick ourselves up, dust ourselves off, and begin again the work of remaking America. For everywhere we look, there is work to be done.
The state of the economy calls for action, bold and swift, and we will act - not only to create new jobs, but to lay a new foundation for growth. We will build the roads and bridges, the electric grids and digital lines that feed our commerce and bind us together. We will restore science to its rightful place, and wield technology's wonders to raise health care's quality and lower its cost. We will harness the sun and the winds and the soil to fuel our cars and run our factories. And we will transform our schools and colleges and universities to meet the demands of a new age. All this we can do. And all this we will do.
Now, there are some who question the scale of our ambitions - who suggest that our system cannot tolerate too many big plans.
Their memories are short. For they have forgotten what this country has already done; what free men and women can achieve when imagination is joined to common purpose, and necessity to courage. What the cynics fail to understand is that the ground has shifted beneath them - that the stale political arguments that have consumed us for so long no longer apply.
The question we ask today is not whether our government is too big or too small, but whether it works - whether it helps families find jobs at a decent wage, care they can afford, a retirement that is dignified. Where the answer is yes, we intend to move forward. Where the answer is no, programs will end. And those of us who manage the public's dollars will be held to account - to spend wisely, reform bad habits, and do our business in the light of day - because only then can we restore the vital trust between a people and their government. Nor is the question before us whether the market is a force for good or ill.
Its power to generate wealth and expand freedom is unmatched, but this crisis has reminded us that without a watchful eye, the market can spin out of control - and that a nation cannot prosper long when it favors only the prosperous. The success of our economy has always depended not just on the size of our Gross Domestic Product, but on the reach of our prosperity; on our ability to extend opportunity to every willing heart - not out of charity, but because it is the surest route to our common good. As for our common defense, we reject as false the choice between our safety and our ideals.
Our Founding Fathers, faced with perils we can scarcely imagine, drafted a charter to assure the rule of law and the rights of man, a charter expanded by the blood of generations. Those ideals still light the world, and we will not give them up for expedience's sake. And so to all other peoples and governments who are watching today, from the grandest capitals to the small village where my father was born: know that America is a friend of each nation and every man, woman, and child who seeks a future of peace and dignity, and that we are ready to lead once more.
Recall that earlier generations faced down fascism and communism not just with missiles and tanks, but with sturdy alliances and enduring convictions. They understood that our power alone cannot protect us, nor does it entitle us to do as we please. Instead, they knew that our power grows through its prudent use; our security emanates from the justness of our cause, the force of our example, the tempering qualities of humility and restraint. We are the keepers of this legacy. Guided by these principles once more, we can meet those new threats that demand even greater effort - even greater cooperation and understanding between nations.
We will begin to responsibly leave Iraq to its people, and forge a hard-earned peace in Afghanistan. With old friends and former foes, we will work tirelessly to lessen the nuclear threat, and roll back the specter of a warming planet. We will not apologize for our way of life, nor will we waver in its defense, and for those who seek to advance their aims by inducing terror and slaughtering innocents, we say to you now that our spirit is stronger and cannot be broken; you cannot outlast us, and we will defeat you. For we know that our patchwork heritage is a strength, not a weakness.
We are a nation of Christians and Muslims, Jews and Hindus - and non-believers. We are shaped by every language and culture, drawn from every end of this Earth; and because we have tasted the bitter swill of civil war and segregation, and emerged from that dark chapter stronger and more united, we cannot help but believe that the old hatreds shall someday pass; that the lines of tribe shall soon dissolve; that as the world grows smaller, our common humanity shall reveal itself; and that America must play its role in ushering in a new era of peace.
To the Muslim world, we seek a new way forward, based on mutual interest and mutual respect. To those leaders around the globe who seek to sow conflict, or blame their society's ills on the West - know that your people will judge you on what you can build, not what you destroy. To those who cling to power through corruption and deceit and the silencing of dissent, know that you are on the wrong side of history; but that we will extend a hand if you are willing to unclench your fist.
To the people of poor nations, we pledge to work alongside you to make your farms flourish and let clean waters flow; to nourish starved bodies and feed hungry minds. And to those nations like ours that enjoy relative plenty, we say we can no longer afford indifference to suffering outside our borders; nor can we consume the world's resources without regard to effect. For the world has changed, and we must change with it.
This is the meaning of our liberty and our creed - why men and women and children of every race and every faith can join in celebration across this magnificent mall, and why a man whose father less than sixty years ago might not have been served at a local restaurant can now stand before you to take a most sacred oath. So let us mark this day with remembrance, of who we are and how far we have traveled. In the year of America's birth, in the coldest of months, a small band of patriots huddled by dying campfires on the shores of an icy river. The capital was abandoned. The enemy was advancing. The snow was stained with blood.
At a moment when the outcome of our revolution was most in doubt, the father of our nation ordered these words be read to the people:
"Let it be told to the future world...that in the depth of winter, when nothing but hope and virtue could survive...that the city and the country, alarmed at one common danger, came forth to meet [it]."
America. In the face of our common dangers, in this winter of our hardship, let us remember these timeless words. With hope and virtue, let us brave once more the icy currents, and endure what storms may come. Let it be said by our children's children that when we were tested we refused to let this journey end, that we did not turn back nor did we falter; and with eyes fixed on the horizon and God's grace upon us, we carried forth that great gift of freedom and delivered it safely to future generations."
May God Help Him. Good Night and Good Luck.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Teódulo “el Cerillita” o 33 años no son nada

Hay que jorobarse: ya han pasado más de tres décadas desde que nos dejó nuestro inolvidable Teódulo (*), más conocido en su casa con el mote de “el Cerillita”, mote que dicen le puso su padre, por ser poquita cosa de cuerpo y mucha de cabeza.
Aquél que un buen día cruzó la ría con su primo Pacón para coger en Coruña el tren que le llevase a Toledo a ser militar, ya que en la Armada de su Ferrol natal no lo quisieron. Años más tarde se desquitaría vistiendo en más de una ocasión el uniforme de Almirante en más de un acto público.
Que cuando llegó a la Academia militar el fusil medía más que él, para chacota de los suboficiales y compañeros de promoción. Que se licenció el trescientos y pico de su promoción como segundo teniente, y se marchó a África a pegar tiros y ser alguien en la vida, subiendo como la espuma en el escalafón.
Que se pegó el gran pegote (valga la rebuznancia) de casarse con una Señorita de la alta sociedad ovetense cuando era ya comandante, y con la que tuvo una hija que aún hoy vive y parece más joven que sus hijos (el formol es lo que tiene).
Que un buen día, resentido por haberle sido quitado el cargo de Jefe de Estado Mayor del Ejército y enviado a Canarias por una Lumbrera Republicana paisana nuestra (+) (al que le han convertido su casa en un museo que se paga con el dinero de Todos los coruñeses, para nuestra vergüenza y oprobio), se rebeló contra el poder legalmente constituido, provocando un Contraste de Pareceres que duró casi tres años y que mandó al exilio a unos y al Cielo o al Infierno a otros.
Que, como consecuencia del Contraste de Pareceres antes mencionado, impuso un modelo económico llamado autarquía que nos hizo llegar a la bancarrota en 1959, perdiéndose veinte (20) preciosos años en la reconstrucción física y económica de un país arrasado por su pericia.
Que como consecuencia de su política económica antes mencionada, terminó con el paro abriendo las fronteras para que sus súbditos conocieran mundo y no dejaran morir el espíritu aventurero que invade nuestras almas desde Recesvinto o más atrás.
Que impuso un orden con el cual podías ir tranquilamente por la calle a las tantas de la noche sin ser atracado, no como ahora, pero con el inconveniente de que si no pensabas como él, podías recibir una visita en tu domicilio de la fuerza pública a las mismas tantas de la mañana, para que comprobases la calidad de los adminículos de cuero que portaban, y pasar una buena temporada en los mejores hoteles del país (Carabanchel, Ocaña, el Puerto de Santa María, etc.) con todos los gastos pagados.
Todavía lo recuerdo como si fuera hoy: entonces no había Internet, y nos enteramos de su deceso cuando, extrañados por la poca cantidad de gente que había por la calle, y llevándome mi madre a la parada del bus del cole, nos enteramos por la vecina vía ventana-del-patio (qué buen medio de comunicación!) que se nos había ido, dejándonos confusos y sin una semana de cole.
En fin, donde quiera que esté, que sepa que algunos de los que vivimos una parte de su época, por pequeña que fuera,no le hemos olvidado...
(*): Francisco Paulino Teódulo Hermenegildo Franco Bahamonde nació en Ferrol (Coruña) el 4 de diciembre de 1892 y falleció en Madrid el 20 de noviembre de 1975
(+): Santiago Casares Quiroga, Primer Ministro de la República Española en 1936

miércoles, 5 de noviembre de 2008

I cannot believe it!



Pues sí. Ha ganado Obama. Increíble, pero cierto. La sociedad americana le ha dado un respaldo como a ningún otro candidato demócrata en toda su historia. Toma del frasco, Carrasco...
No salgo de mi asombro, y me como mis palabras, las que os mandé a algunos de vosotros ayer vía e-mail. Obama ha movilizado a la sociedad americana como nadie lo había hecho desde 1920, con un récord de votantes registrados (en USA hay que registrarse cada vez que hay una votación, sea del tipo que sea), y lo más importante: con su mensaje ha llenado de ilusión y esperanza a una sociedad hastiada y aburrida de un holgazán borrachín, como creo que Gore Vidal definió no hace mucho a George W. Bush.
Y como dijo aquél: “Bueno, ya somos felices ¿y ahora, qué hacemos?”. Las expectativas abiertas son enormes, su programa electoral es una océano de buenas intenciones, con un contenido social como no se veía desde Roosevelt en 1933 con su “New Deal” o Lyndon B. Johnson en 1963 con su “Big Society”. El problema es cubrir las expectativas abiertas, la ilusión generada a un país desmoronado no sólo anímica sino también económicamente, y no decepcionar a sus bases rápidamente o tratar de cómo hizo el matrimonio Clinton en 1993: intentar conseguir una serie de reformas sociales (seguridad social universal, etc.) de forma rápida y contundente, encontrándose algo que aquí en España sería impensable: la oposición de congresistas y senadores de su propio partido.
Otro aspecto que me ha parecido extraordinario, y que hace más grande una democracia, es el reconocimiento de la derrota de su oponente, John McCain. Un discurso brillante, emotivo, en el que no le ha dolido reconocer no sólo su derrota, sino también sus errores en la campaña electoral, que le han costado perder las elecciones. Ya me gustaría ver a alguno por aquí tener el valor personal de hacer tal cosa...
El reto es, pues, enorme, increíble, titánico. Esperemos que las palabras que oí el otro día a un granjero de Oklahoma no se cumplan. Decía: “que va a ganar Obama, seguro; de lo que tengo duda es lo que sucederá primero: si decepcionar a sus votantes o que algún chiflado le pegue un tiro”.
Ahora, si queréis otra visión del tema, no os perdáis ésta:

Aquí está la Victoria. Ahora viene lo crudo: cumplir lo prometido. Alea Jacta Est.

sábado, 11 de octubre de 2008

Carta de Mariano: "Malditosh micrófonosh"

Querido F:

Ya vesh qué coshash pashan en eshta vida: yo que monté la reunioncilla éshta aquí en tu terruño (por cierto, ni aparecishte, mamón), y la Diosha Fortuna me eshcupe con un micrófono abierto y a mí she me eshcapa un penshamiento de mi mala conciencia, que ya shabesh que la mala conciencia, ademásh de peligrosha comunishta esh antipatriota.

La verdad esh que no shé que me pashó, pero tú y todosh shabemosh que mi verdadera cara no esh esha, esh la del vídeo del año pashado con motivo de la Fieshta Nacional, en el que dicen que intenté ponerme a la altura del Rey, cuando todosh shabemos que no me pashan por la cabeza veleidadesh tan altash, másh que nada porque la Corona me queda pequeña por lo Cabezón que shoy.

Dije lo del coñazo del deshfile del Día de la Raza, y en realidad no shé que opinash tú, querido sheparatishta coruñésh, pero en el fondo, y ahora que no nosh oye nadie, te diré que me alivia eshtar en la oposhición y shentadito en la tribuna, porque no shabesh lash cabezaditash que me echo con los ojosh abiertosh en pleno deshfile, que shiempre me deshpiertan los cabronesh de los cazash de la patrulla Águila cuando pashan a toda hoshtia y en vuelo rashante. La verdad es que penshar esthar de pié todo el deshfile como el Rey, la Reina el Príncipe o los generalesh, me dá másh pereza que convocar el Congresho del PP en su día para refrendar mi másh que indishcutible liderazgo.
En fin, gajesh del oficio: ahora losh de la Cadena Sher dándome másh cera que losh pergrinosh de San Andrésh de Teixido al cura para que luego la revenda a los cererosh. Eso shí, shacando pifiash microfónicash de Aznar, de Gallardón, etc., pero de la Maleni Álvarez y del "Plan Galicia de Mierda" ni pío, menuda objetividad, o no, vete tú a shaber.
Shigue bien y animando al Depor por mí: yo esh que eshtoy muy liado shiendo a la vez Líder de la Oposhición, Hincha del Depor, accionishta del Celta y shocio del Madrid.
Un abrazo de
Mariano.