domingo, 19 de enero de 2014

La Silla de Romanones


La verdad es que no es nada fácil ponerse a escribir desde hace tanto tiempo, porque la pereza me lo impedía y el pájaro azul del twitter simplifica mucho lo que uno se le pasa por la cabeza en cada momento y lugar. Twitter es el pájaro asesino del blog como el tiempo es el asesino de los malos recuerdos. Y eso es precisamente lo que hace que hoy me ponga a escribir.

Se hacía duro, muy duro, acudir hoy a Riazor. Duro porque no hay nada que más odie, junto con las sorpresas y la mentira, que las despedidas. Tengo ya alguna muesca en mi currículum de un plantón por mi parte ante el dolor o la incomodidad de las mismas, pero hoy era de justicia ir a despedir al mejor Presidente de la Historia del Fútbol Mundial junto con (y aunque a muchos nos cueste decirlo), Don Santiago Bernabéu y Yeste.

Muchas cosas pasaron desde hace ya más de veinticinco años, cuando, como hoy, nos encontramos ante la duda de seguir caminando o reventar. La cruel vuelta a la casilla de inicio en el Juego de la Oca después de haber caído en el funesto pozo por un dado mal tirado. El obstinado y tan Español empeño de tumbar al que triunfa al precio que sea y dejando los cadáveres que sea menester sobre el campo de batalla por mor de insidias, rencores y personalismos varios rayanos en la locura, si no ya desde hace tiempo cómodamente instalados en ella. El SinDiós del Cabo Santo de “Amanece que no es poco” hecho carne mortal.

Y al final, recuerdos, sólo recuerdos, lonas reflejando la Gloria pasada, el motivo por el cual seguir alzando la cabeza y la mirada cuando haces el Camino Más Bonito del Mundo y sentir un inmenso orgullo por lo conseguido; y el inmenso agradecimiento a quien hasta mañana estará al frente de la Nave, con sus aciertos y sus errores, da igual hacia adónde apunte el fiel de la balanza según unos u otros. Sentarse en la silla como hizo el Conde de Romanones cuando despidió en una estación de Madrid a un Alfonso XIII que marchaba a un exilio del que nunca más volvió, y sentir una profunda desazón por lo perdido y la incertidumbre de lo futuro.

Y en el fondo, Esperanza. Esperanza en seguir creyendo en Nosotros Mismos, y en pelear al final por lo que tanto costó conseguir ni se divida, ni se destruya definitivamente. Mirar a esos Grandes que te rodean, mirar hacia adelante y seguir, seguir caminando hasta reventar si es necesario, creyendo en algo tangible, blanco y azul apoyándose en algo intangible como la fe en nuestros colores y en nosotros mismos. Es lo que queda, que no es poco, es mucho y es nuestro. Que NADIE nos lo quite. Amén.

 

sábado, 2 de marzo de 2013

La Memoria del Bukanero


A Andrés Ríos, con mi Infinita Gratitud.

Para los que llevamos un montón de años (nunca demasiados) haciendo profesión de fe en Riazor, no deja de sorprendernos, o al menos nos hace esbozar una sonrisa el ver, sino a toda, a una parte de las aficiones de Depor y Rayo hermanadas, Riazor Blues y Bukaneros (Butaneros, como decía un señor mayor en mi grada). Más que nada, porque dentro de poco se cumplen 30 años de un ascenso frustrado a manos de un equipo primado hasta las cejas, con un portero vieja gloria del Barça emulando a Ramallets y un autobús en el área franjirroja que sería la envidia del fundador del Castromil. Me apuesto los capilares de ambos glúteos a que en la memoria de ninguno de los Bukaneros presentes o ausentes hoy en Riazor está presente dicho recuerdo, pues nadie se lo contó.

Con unas calles vacías salvo los aledaños de Riazor, porque todo el país estaba pegado al televisor viendo a José Tomás torear diez toros blancos en Las Ventas, me fui acercando al Santuario, mientras recordaba que aquél traumático día también estaba nublado como hoy, y también hacía fresco, un fresco típico de mayo como despidiéndose de un largo y tedioso invierno, y a la espera de un Veranillo Cheyenne como es el coruñés. Con un Depor de cumple y unos ojos y unas almas llenas de fe, esperanza y ninguna caridad hacia el rival en busca de tres puntos vitales. Pero hoy no era el día, tampoco hoy, y la prueba saltaba a poco de empezar con un Riki al que se le vuelven a aparecer sus fantasmas musculares después de dos años de excedencia voluntaria. Un Depor al que se le repetían las sensaciones de hace 30 años, con un quiero y no puedo, una ansiedad que hacía que Pizzi en punta esperara el balón como quien espera a Godot. Un Depor con menos marcas buenas que el Mercadona, a merced de un Rayo que hacía daño cuando quería, jugando al tran-tran también con una marca, pero ésta de  electrodomésticos cutres pegada al culo de la camiseta.

Se terminaba la primera parte como comenzaba la segunda, abonados a un tedio con los Bukaneros haciendo de hilo musical en la oreja derecha, del que casi nos despierta con uno de sus habituales semifallos Rubén Cano, digo, Salomâo, emulando a aquél hispanoargentino del atleti que con uno de aquellos churros nos metió (no de cabeza precisamente) en el Mundial de 1978. Un cabezazo de Abel Aguilar parecía que iba a sacar al Depor de la caverna en la que se estaba metiendo, porque rugidos de oso se oían salir hacia afuera, pero eran de un iPod nano que alguien tenía en la grada.

Todos esperaban que FV se quitara el turbante, dejara la flauta y diera vacaciones a la serpiente encantada, pero lo más que pudo hacer es sacar al campo a un Juan Domínguez, que por momentos parecía mirar al dobladillo de la camiseta en busca de la chuleta en la que llevara puesto cómo ponerle ganas y jugar (bien) al fútbol. Mientras tanto, la grada se iba sumiendo en un aterrador silencio en el que muchos parecían agarrar y palpar su asiento en busca del botón de RESET con el que hacer de esta temporada un mal recuerdo y reiniciarla desde cero. Vano intento. Como el último cartucho de sacar a quince minutos del final a un Nelson Oliveira, al que verle sentado con gestos de agotamiento en Abegondo, no se sabe si es digno de lástima o de protagonizar el próximo sketch de José Mota. Y como sonoro colofón, un Marchena que se borra con una expulsión tan estúpida y absurda como ver a un Chino reírse de las anillas de calamar y/o el pescado congelado.

Y al final, el silencio. El silencio de una grada que ya no entona ningún cántico, sino un silencio sepulcral que no se sabe si es depresivo o expectante. Quién sabe: a lo mejor Pizzi no es el único que ahora espera a Godot…

domingo, 24 de febrero de 2013

Las tijeras del pescado


Cada vez que el Madrid se asoma por Riazor, a todo aficionado, socio o simpatizante blanquiazul se le activa ese reflejo digno del mejor Pavlov,  que es morder a todo aquello que tenga por color exclusivo el blanco. El caso era hoy morder más por necesidad que por vicio a un rival que venía con la mente puesta en otras metas y objetivos más que en lo que hoy se traía entre manos. Un Madrid blandito, poquita cosa, jugando al tran-tran, con parsimonia, dejando que el tiempo resolviera sus problemas, en claro modo Rajoy-ON.

El blanco Satán, más que satén, tenía enfrente a un Depor de estreno en la grada y en el área técnica, con nuevo speaker (Naya, NUNCA te olvidaremos), que por sus modos y formas me da que es el becario tuitero en ese nuevo tipo de empleo que es el pluriempleo concursal; y a un Fernando Vázquez en el banquillo sobre el que todas la  miradas se posaban en una mezcla que va desde la sospecha, pasando por el escepticismo y terminando por la fe ciega hacia el nuevo converso. Un Depor que salió enchufado desde el primer minuto sin aparentemente caer en la trampa saducea de jugarle al Madrí un partido de tú a tú o retándole físicamente, recetas más que válidas para un suicidio futbolístico. Con un Silvio que se estrella contra Aranzubía y que tiene que ser sustituido por Álex Bergantiños (se rumorea que lo próximo que tenga que hacer el rubio es ser speaker), con un Riki enorme que pone a la grada patas abajo con un golazo digno de noche de Champions, pero que junto con el resto del equipo intenta matar el partido fallando lo indecible, como quien intenta matar un elefante con las tijeras del pescado, cuando todos sabemos (y si no se lo preguntamos a JuanCar), que hace falta un rifle de buen calibre para tal menester.

Se fue el toro blanco vivo al corral del descanso, con los morlacos titulares en el banquillo y el Ganadero Portugués pergeñando ganar el envite mediante un cambio tipo NBA (de tres en tres), y sacando al campo a Khedira, al Innombrable y a ese gran aportador de visión de juego que es Özil ( O_O ). Es entonces cuando el Depor echa mano de la nostalgia resucitando los autobuses del Castromil línea Castrofeito-Santiago-Coruña, echándose atrás a defender un resultado exiguo y regalándole la pelota a un Madrid que por momentos abandonaba su pereza para, primero un resucitado Kaká por enésima vez, y por último, un ineficaz e inexistente Higuaín, tiraran por la borda un partido que el Depor debió haber ganado sí o sí, con un Depor que entre medias de ambos goles intentaba vencer a la adversidad a pesar de la disfunción eréctil que afecta a los asistentes en Riazor con la dichosa bandera, que sube y baja en el momento más inoportuno, y sumado al hecho de que cada vez más gente contribuye a que Nelson Oliveira se esfuerce más a costa de aumentar la popularidad de su progenitora, como la del árbitro Álvarez Izquierdo, que consiguió con su estulticia, indiferencia e ineficacia,  desquiciar a los ausentes y presentes en Riazor.

Y para sonoro colofón, una grada que en los compases finales sacó nuevo grito de guerra, un “sí se puede”, que esperemos que sea más una realidad que el deseo de una afición no sólo falta del cariño en forma de triunfo de los que hoy deambulan por el campo, sino también falta de un futuro a secas. Veremos cuál será ese futuro.

 

martes, 19 de febrero de 2013

La ceniza en la frente


A Susana García, quien cree por encima de todo y de todos.

Uno es consciente de que la fiesta del miércoles de ceniza es ya una anécdota más del calendario de este infame 2013. De este año en el que más de uno, nada más comenzar, te deseaba feliz 2014, a la vista de que nacía muerto.

Sin embargo, no consigo quitarme de la cabeza una expresión que escuché el otro día a un iracundo Fernando Rey en “Tristana”, de Luis Buñuel, cuando le dice a su sobrina que “a mí nadie me pone la ceniza en la frente”. Menuda frase. Se puede entender desde muchos puntos de vista, pero el que más me atrae es el de aquél o aquellos que no han bajado la cerviz, o el testuz, según se tercie, ni ante la adversidad, ni ante los demás, o ambos a la vez. Y eso es lo que me preocupa, que ante lo que nos rodea, bajemos la frente y permitamos que algo o alguien nos tizne la frente de la ceniza que implique nuestro final. El final de una aventura que comenzó hace casi 25 años de la mano de una persona rebosante de entusiasmo, pero carente de medios, hasta hacer crecer un proyecto rozando el infinito, cuando un balonazo desde un punto de yeso y un grupo de foráneos que gritaban “guóool” nos bajó del cielo iniciando una cuesta debajo a la que se le ve un final sombrío, desasosegante y hasta macabro en manos de aquellos que más hicieron porque nunca la nave llegara a buen puerto.

Hoy, parapetado entre la maravillosa y excepcional Chusma Blanquiazul, contemplo ese posible final con una mezcla de espanto y resignación a la vez, con la misma sensación que contemplé entre bambalinas y en el salón de actos de aquél colegio, aquella refundación en manos de un grupo de gente liderado por alguien a quien los acontecimientos y el tiempo pasado parecen haber superado. Y no es plato de gusto ver cómo todo puede irse al garete.

Pero hay que seguir luchando. Luchando hasta el final, como aquél Indalecio Prieto, que a pesar de no creer en la victoria de la República en una atroz guerra [in]civil hizo lo que pudo (y más) para ganarla. Hoy más que nunca, el concepto de fe (creer en lo que no se ve, en todo lo visible y lo invisible) está a la orden del día, y así debe ser para que, cuando la hoja del calendario marque el vigésimo quinto aniversario del inicio de esta epopeya, no finalice con la vuelta de nuestra ficha a la casilla de salida.

Ojalá que todo esto sea un mal sueño, una atroz pesadilla de la que despertemos, tarde o temprano, con el profundo alivio de quien se ha caído al hoyo, pero al final ha frenado la caída contra el duro suelo del fondo. Que no nos pongan la ceniza en la frente. Amén.



 

sábado, 7 de julio de 2012

Parabéns, Riazor Blues

Saímos un chisco do letargo para felicitar e loubar a aqueles Herois que non só este ano, se non xa 25, levan en volandas a este o noso querido Clube.
Vintecinco anos de loita, 25 anos de Glorias, Ledicias, Fracasos, Bágoas, Choiva; Sarabia, Sol/es de [In]Xustiza/s, de sudor, de Esforzo, de Teimas, Paixóns, de Berros, de Apupos; de Infinito Amor a un Clube que nestes 25 anos pasou de ser un clube de provincias afundido na oscuridade da entón chamada segunda división A,  para poñe-lo nome de Coruña no mapa e no Mundo,a pesares de Moit@s, das Mezquindades, das Envexas, das Xenreiras e os Noxos de tantos que ven no éxito alleo a súa propia Miseria.
Para aqueles que vimos nacer entre as ruinas do pozo da segunda á Mellor Afición do Mundo, a nosa máis calurosa Aperta e Felicitación: por outros non xa, 25 anos máis: por MIL anos máis facendo grande ó noso Clube.
FORZA DEPOR!!!

lunes, 9 de abril de 2012

Desayuno con Pimientos

Como quien no quiere la cosa, 24 años, 10 meses y 8 días habían pasado ya desde la última vez que quien esto suscribe vió un partido del Depor en vivo y en directo por la mañana, en aquellas matinales de Vallecas, cuando nos partíamos el alma en un play-off absurdo en el que se nos cruzó seis días después un árbitro como Diaz Vega, un equipo como el Celta y un Alvelo que se tiró al suelo dentro del área de Riazor y que hoy ve los toros desde la barrera sentado en una silla. Con un desayuno a medio digerir y una de pimientos en una sesión vermú en la que no tocaba la Orquesta Panorama, pero que podía ponerse el panorama muy turbio de no ganar y tener que ir a Balaídos al domingo siguiente en un Audi de bajo coste (A2, A3, etc.).

Y entonces apareció un Murcia haciendo suya la frase favorita de Peter Griffin, zás, en toda la boca, con un leñazo al biés y a un Aranzubía deslumbrado por el sol o el cambio de hora, vaya usted a saber. Mal se ponían las cosas de principio y hacia un suelo verde y resbaladizo miraban los nueve habituales más Ayoze y Aythami como recambio para la ocasión. Miedito. Miedito, y sobre todo ante el mismo equipo que, veinte años antes, dilapidó un ascenso que tenía en la mano con una ventaja igual o equivalente a la nuestra para que, al final, subiéramos nosotros y el Mítico Alba y ellos se estrellaran en la promoción con un Zaragoza que había llegado a ella por una mefistofélica carambola. El panorama se veía todo rojo agranatado, mientras un árbitro de amarillo limonero se empeñaba en sacar los colores a la grada y jugadores con arbitraje al nivel de la categoría. Y fueron pasando los minutos mientras la grada se contagiaba de la somnolencia de unos Blues casi seguro que insomnes en la vigilia de velar armas ante tan tempranero lance, hasta que la magia del Mago nos sacó a todos del sopor usando lo que mejor le define, su cabeza, con el empate a uno. A partir de ahí, el Depor comenzó a creer otra vez en sí mismo, Riki volvió a recordar su infancia de partidos madrileños de categorías inferiores jugados a igual hora, e imitando al Mago, usó también la cabeza para terminar de poner las cosas en su sitio. El colofón final con un Lassad que le quitó el polvo a la lengüeta de las botas a pase de un Bruno Gama que llama a gritos a la puerta de la selección portuguesa: al tiempo…

Y como se suele decir al final de un buen episodio de tu serie favorita, ya somos felices ¿y ahora qué hacemos? Pues prepararse para lo que Dios (o Lendoiro dirán) puede ser una ratonera, o una emboscada, siete días después y a igual hora: lo que no estará claro si la invasión blitzkrieg a golpe de diesel, gasolina y cuatro ruedas de la ciudad rival será, o que nosotros seamos los rusos invadiendo Berlín (ganamos), o los alemanes buscando un sitio por donde escapar ante la tormenta de acero que se nos viene encima en un Stalingrado al borde del mar (perdemos). Después de tal esperadísimo partido, otros tres puertos de montaña dignos del mejor Tour de Francia para decidir, si volvemos a gritar a Barça y a Madrid que estamos aquí o cantar un año más que daríamos hasta el último suspiro por volver a donde nunca nos debimos de ir por obra y gracia de infinitos errores, una crudelísima carambola y un alopécico triste. Pero eso, como decía el barman en “Irma la Dulce”, es otra historia.

sábado, 27 de agosto de 2011

La Bombi y el Lugar del Crimen

Caminaba pensativo hacia Riazor junto con el otro miembro con el que en mi casa formamos la mayoría cualificada a la que nos gusta el fútbol, bajo un sol de octubre y ese alisio frío que en Coruña se llama viento Nordeste, con la sensación que el asesino debe de tener cuando de forma irracional vuelve al lugar del crimen; cuando se vuelve al lugar donde la fechoría se hizo carne tres meses atrás con un cómplice alopécico y depresivo. Y caminaba hecho un mar de dudas, enfundado en una camiseta con el cuello tatuado con el nombre del equipo que atesora todos los títulos posibles de un fútbol siempre minifundista y restador como es el fútbol gallego, sobre cómo afrontaré y afrontará el equipo una marathón de 42 partidos en una categoría en la que mirar de reojo es señal de perderlo, o para que el penalti se haga vida, debe surgir al menos la mitad de la masa encefálica del agredido, o que su pierna aparezca en la rotonda de la Torre de Hércules.


Volvía el Depor al lugar de donde salió cuando era para muchos sólo el deportiviño, aquél grupo de once hombres que vagaba por una España con el mismo autobús un año sí y otro también, donde transitaba por aquellas carreteras donde adelantar significaba arriesgarse a encontrarse de frente a todos tus recuerdos en diapositivas, antes de que tu medio de transporte se convirtiera en pieza codiciada del chatarrero del lugar. Y volvía con un mar de dudas de cómo se adaptaría a la nueva categoría, de quién surgiría el primer hachazo o el primer achique de espacios tan propio de la segunda, pero con una afición a la espalda que en los fondos del estadio respondió a pesar de la tentación de una playa que llamaba a lo lejos, pero que sólo afectó a las gradas de rentas teóricamente más altas.


Comenzó el partido con un gol de Colotto al estilo de ¿he sido yo? y con un Manu en la portería visitante al estilo de Nino Bravo en lo de cantante. Parecía que la leyenda que sabían los más viejos del lugar, aquellos que sí recordaban al deportiviño, de sufrir y pedir la hora un día sí y otro también, iba a ser un cuento más de viejos para asustar a los más jóvenes. Parecía que la camiseta blanquiazul tuviera para un equipo onubense oxidado y sin ideas los faros de luces largas propios de un camión desbocado que se te echa encima prometiéndote un aplastamiento rápido e indoloro. Pero lo que parecían ser los minutos musicales propios y previos a aquél programa de la tele que llevabas esperando tanto tiempo, a medida que el partido se iba consumiendo, se parecían cada vez más a la música del cuarteto de cuerda del Titanic, con una defensa en la que Colotto eclipsaba a Manolo y a Aythami, y a la espera de un Ayoze en fase de aclimatación, no se sabe si a sus paisanos o al verdor de la hierba.


Seguía el Depor tocando el balón con el vértigo de no querer hundirse en un centro del campo convertido en antimateria con una dupla Jesús Vázquez-Alex que tiene que dar más de sí y no convertirse en un agujero negro que acabe arrastrando a un Valerón hoy sumergido entre un bosque de piernas negras como Stanley en el Congo, o un Tiburón Alvarez que parece nadar mejor en las aguas turbias de segunda que en las claras de primera, donde al submarino que te dará las tuyas y las de un bombero, lo ves venir desde Logroño.


Se vió también la voluntad de cambio y aplicación de un Guardado que se fajó contra todo y contra todos, y al que casi le sacan por la espalda con una tarjeta de visita con tacos de goma, la tarjeta de embarque en el trineo de Santa Claus destino Dios o Lendoiro saben dónde. Un Aranzubía vestido de rojo sangre que parecía una indirecta ante la falta de hematíes de una defensa a la que le sacó los colores [rojos] con unas paradas soberbias y que le hacen acreedor un año más al trofeo de mejor jugador, y van... Y un riki al que aún ahora cuando estoy escribiendo esto, me azota la duda de saber si lo que le hace falta es un manual de autoayuda o uno de instrucciones sobre cómo y donde hay que meter la bolita; o un Lassad al que no se sabe si le afecta el ramadán o la falta de partidos, a un Salomâo que por ahora parece más a un Salchichâo que otra cosa.


En fin, sólo cabe en esta hora del comienzo llamar a indulgencia plenaria de aquellos que como Homer Simpson en el submarino era su primer día, y quizás fichar a aquél torero de la peli de Berlanga que se llamaba limeño, no por la Lima del Perú, si no por la de ajustar, para que se pulan y pronto todos aquellos defectos que no nos hagan decir que un partido se gana sólo por la camiseta y no por una maquinaria bien engrasada (y pulida). Y aún así, no sé vosotros, pero yo sí, hoy se vió más futbol en 10 minutos que en todo el año pasado con el Calvo Innombrable. Como decía la Bombi: por que seráaaa...?










martes, 9 de agosto de 2011

El Barco de Belén Esteban

Muy Buenas:
Escribo esto en plena navegación entre Casablanca y Agadir, en la costa de Marruecos. Hace niebla, sopla viento alisio (Nordeste), y navegamos de través frente a una mar tendida con olas de 1,5 a 2 metros. El barco se mueve bastante, es lo que tiene navegar perpendicular a las olas y a 100 millas de la costa, sin ver tierra por parte alguna. El barco es para ponerle un marco (y cabría dentro), con una piscina que más que piscina es la alberca en la que los cerdos se bañan en cualquier pueblo perdido de la España Profunda. En la tripulación los españoles brillan por su ausencia: salvo Estados Unidos, Guyana, Surinam y San Vicente y las Granadinas, tenemos tripulación de todas las naciones de América, con lo cual si nunca has estado en Sudamérica o has tratados con ellos, no les entiendes un pimiento (yo, algo).
La comida es digna de un hotel de los que salen en antena3 en Arena Mix o en Callejeros en cuatro, a ver si me entiendes. Es como cuando vas al mercadillo y te encuentras bolsos de Luis Butrón, camisetas de asidras, o relojes Rolex con dos erres, pero en plan gastronómico: uno no es que busque que le den faisán a las uvas mientras un cuarteto de cuerda toca la sonata en sol mayor nº1 de Bach, pero tu estómago es tuyo, y lo que te pide es al menos un poco de cariño…
La bebida… tampoco estamos en Vía Véneto, Barcelona, Spain, donde un GinFizz o un Martini bien servido te hacen levitar hasta el punto de subir a Montjuich sin ayuda del teleférico, pero… no sé en el vuestro, pero en mi pueblo al mojito NO SE LE ECHA HIERBABUENA.
Las excursiones, lo más potable del barco, quizás un poco caras pero acordes con lo que hay que ver: Cádiz son 12 kilómetros cuadrados, hermosísimos pero 12 al fin y al cabo, y Casablanca, aparte de la mezquita de Su Majestad Hassan II, de grato recuerdo entre los españoles, sobre todo su Santa Madre, pues no hay mucho más que ver aparte de una ciudad de 6 millones de habitantes, con un tráfico caótico, donde los semáforos no cuentan, las señales de stop son de lo más originales escritas en árabe, y donde media ciudad está levantada para meter el tranvía, como forma [fallida] de aliviar el problema del tráfico, y con el puerto más grande de Marruecos pero en tamaño, a medio camino entre Vigo y Las Palmas de Gran Canaria.
Pero lo peor y más sangrante del barco, es… ayyyy, el pasajeeeee…
Decía alguien en este país en los años 60 aquello de “cómo ha cambiado este país, ahora viaja cualquiera”, pero lo decía en el buen sentido de la palabra, sin tintes peyorativos.
Pero después de tres días de navegación, las palabras antes citadas no pueden ir, y bien que lo siento, en el peor sentido de la palabra: gente que se abalanza sobre las puertas de los restaurantes, y el mâitre cuando las abre de par en par, se aparta a toda prisa como cuando abren los toriles de la Cuesta de San Antonio en plenos Sanfermines; gente que no se lava antes de meterse en la alberca, digo, en la piscina; gente que te lleva las sillas de tu mesa sin preguntarte si están ocupadas o no; gente con la que vas de excursión, les dicen que no hagan fotos y/o no usen flash y te ciegan con una supernova del tamaño del sistema solar, etc., etc., etc.
Pero lo más surrealista de todo, y que define a la Tropa que navega en este falucho, es lo que acabo de ver: Ilustres Marinos de Secano Con Marcado Acento Cordobés pidiendo la hoja de reclamaciones porque el barco se mueve con las olas… Virgen Santa… hace no mucho, escuché en la radio a un directivo de agencia de viajes que le gente debería de ser o aparentar ser un poco menos Cateta a la hora de viajar, puesto que a él le habían llamado un domingo por la tarde en agosto preguntando por qué en una calle de Roma sólo se podía ir por una sola dirección.
¿Causas? ¿Porqués? ¿La culpa de todo la tiene Belén Esteban y/o Rubalcaba y la LOGSE? Vaya Usted a saber, pero, desde luego, hay que tener un poco más de cultura, ver menos la tele, embrutecerse menos babeando cómo se matan Madrid y Barcelona, y saber que en un barco, las normas son como las de un hotel, con la salvedad de que flota… y a veces hasta incluso, como le susurró galileo a su perro en el oído, “eppur si muove” [a veces] se mueve…

El Barco de Belén Esteban

Muy Buenas:
Escribo esto en plena navegación entre Casablanca y Agadir, en la costa de Marruecos. Hace niebla, sopla viento alisio (Nordeste), y navegamos de través frente a una mar tendida con olas de 1,5 a 2 metros. El barco se mueve bastante, es lo que tiene navegar perpendicular a las olas y a 100 millas de la costa, sin ver tierra por parte alguna. El barco es para ponerle un marco (y cabría dentro), con una piscina que más que piscina es la alberca en la que los cerdos se bañan en cualquier pueblo perdido de la España Profunda. En la tripulación los españoles brillan por su ausencia: salvo Estados Unidos, Guyana, Surinam y San Vicente y las Granadinas, tenemos tripulación de todas las naciones de América, con lo cual si nunca has estado en Sudamérica o has tratados con ellos, no les entiendes un pimiento (yo, algo).
La comida es digna de un hotel de los que salen en antena3 en Arena Mix o en Callejeros en cuatro, a ver si me entiendes. Es como cuando vas al mercadillo y te encuentras bolsos de Luis Butrón, camisetas de asidras, o relojes Rolex con dos erres, pero en plan gastronómico: uno no es que busque que le den faisán a las uvas mientras un cuarteto de cuerda toca la sonata en sol mayor nº1 de Bach, pero tu estómago es tuyo, y lo que te pide es al menos un poco de cariño…
La bebida… tampoco estamos en Vía Véneto, Barcelona, Spain, donde un GinFizz o un Martini bien servido te hacen levitar hasta el punto de subir a Montjuich sin ayuda del teleférico, pero… no sé en el vuestro, pero en mi pueblo al mojito NO SE LE ECHA HIERBABUENA.
Las excursiones, lo más potable del barco, quizás un poco caras pero acordes con lo que hay que ver: Cádiz son 12 kilómetros cuadrados, hermosísimos pero 12 al fin y al cabo, y Casablanca, aparte de la mezquita de Su Majestad Hassan II, de grato recuerdo entre los españoles, sobre todo su Santa Madre, pues no hay mucho más que ver aparte de una ciudad de 6 millones de habitantes, con un tráfico caótico, donde los semáforos no cuentan, las señales de stop son de lo más originales escritas en árabe, y donde media ciudad está levantada para meter el tranvía, como forma [fallida] de aliviar el problema del tráfico, y con el puerto más grande de Marruecos pero en tamaño, a medio camino entre Vigo y Las Palmas de Gran Canaria.
Pero lo peor y más sangrante del barco, es… ayyyy, el pasajeeeee…
Decía alguien en este país en los años 60 aquello de “cómo ha cambiado este país, ahora viaja cualquiera”, pero lo decía en el buen sentido de la palabra, sin tintes peyorativos.
Pero después de tres días de navegación, las palabras antes citadas no pueden ir, y bien que lo siento, en el peor sentido de la palabra: gente que se abalanza sobre las puertas de los restaurantes, y el mâitre cuando las abre de par en par, se aparta a toda prisa como cuando abren los toriles de la Cuesta de San Antonio en plenos Sanfermines; gente que no se lava antes de meterse en la alberca, digo, en la piscina; gente que te lleva las sillas de tu mesa sin preguntarte si están ocupadas o no; gente con la que vas de excursión, les dicen que no hagan fotos y/o no usen flash y te ciegan con una supernova del tamaño del sistema solar, etc., etc., etc.
Pero lo más surrealista de todo, y que define a la Tropa que navega en este falucho, es lo que acabo de ver: Ilustres Marinos de Secano Con Marcado Acento Cordobés pidiendo la hoja de reclamaciones porque el barco se mueve con las olas… Virgen Santa… hace no mucho, escuché en la radio a un directivo de agencia de viajes que le gente debería de ser o aparentar ser un poco menos Cateta a la hora de viajar, puesto que a él le habían llamado un domingo por la tarde en agosto preguntando por qué en una calle de Roma sólo se podía ir por una sola dirección.
¿Causas? ¿Porqués? ¿La culpa de todo la tiene Belén Esteban y/o Rubalcaba y la LOGSE? Vaya Usted a saber, pero, desde luego, hay que tener un poco más de cultura, ver menos la tele, embrutecerse menos babeando cómo se matan Madrid y Barcelona, y saber que en un barco, las normas son como las de un hotel, con la salvedad de que flota… y a veces hasta incluso, como le susurró galileo a su perro en el oído, “eppur si muove” [a veces] se mueve…

viernes, 29 de julio de 2011

DIEZ (10) RAZONES PARA UNA APUESTA

Muchos son los que cuentan, y no paran, maravillas sobre la sabiduría del refranero popular, cosa que no siempre es cierta y/o exacta, muy especialmente en aquél que dice que “a la tercera va la vencida”. Pues no. Y no siempre: y la cosa viene a cuento por (al fin!) la convocatoria de elecciones generales. Se ha disparado el pistoletazo de salida por el Innombrable, al que no me hubiera extrañado que se hubiera volado la tapa de los esos al disparar la pistola, tan Lúcido y Lucido él...
Que no. Ni a la tercera ni a la quinta: no es el chalet de la Moncloa lugar para el Sr. Registrador Titular de la Propiedad de Santa Pola, Alicante, Spain. Ni por ésas, y menos teniendo delante a un siniestro fajador como el Sr. Rubalcaba, especialista en localizar vigas, viguetas y cinturones (gürtels) en ojo ajeno. Ni con 150 puntos porcentuales de ventaja, al estilo de aquellos referendums de la dictadura de Franco, en los que hasta los muertos votaban. ¿Y por qué? Pues por diez causas, diez, cuales mandamientos divinos:
1.- Los datos económicos a Noviembre: la fecha no está escogida al azar, no se ha dado puntada sin hilo en este tema. En noviembre ya están disponibles los datos económicos del trimestre pasado, en donde siempre se produce una mejoría de la situación económica de carácter estacional, cual es el verano y el consiguiente empuje del turismo, con unas previsiones más que buenas, debido a que nuestros habituales huéspedes europeos ya han hecho los deberes [económicos] y por los problemas en todo el mundo árabe. Con un agitador profesional como el Sr. Alfredo, y un aparato de Propaganda a su servicio (RTVE, el Grupo Prisa, etc,) hasta un alga microscópica sería un camión entero cargado de brotes verdes a punto de reventar la caja y los ejes del mismo. Veremos, veremos cómo nos intentan vender la botella medio vacía como mitad líquido y la otra mitad gas propano...
2.- La fecha: qué mayor tentación para la socialdemocracia bienpensante que destruir de una vez y para todas una fecha tan mítica y tan aherrojada en la memoria de muchos españoles, sobre todo los más mayores, y transformarla en forma de celebración de otra victoria más de un partido/colectivo con un Insensato al frente, que nos ha llevado al abismo político y/o económico en el que estamos. El sólo pensamiento de que esa posibilidad exista, es ya un motivo más que suficiente para motivar a mucha gente, por ese sentimiento tan español de meter el dedo en el ojo al prójimo por el simple hecho de “jorobar”.
3.- Un posible fin de ETA. A título personal me parece la menos plausible, pero no por ello descabellada. Es un hecho obvio, y más desde lo que ha sucedido con la izquierda abertzale, y su re-legalización a costa de presionar hasta el límite a un Tribunal Constitucional periclitado, que tal circunstancia se produzca. A nadie debería escandalizar el darse cuenta que a pesar de los muertos, del insulto a las víctimas que toda negociación con una banda terrorista supone, ésta ha seguido adelante, con concesiones más que vergonzosas y evidentes, cuando más acorralada y vencida estaba ETA. Si eso fuese posible, al precio que fuese tal abandono, sería una noticia que arruinaría toda posibilidad de victoria por parte de la ¿oposición?.
4.- Gürtel: no basta con que el “amiguito del alma” haya dimitido... la corrupción sigue vigente e instalada en el PP, y aunque los hasta ahora ocupantes del sillón azulo no son los más indicados para señalar corruptelas (MercaSevilla, ERE’s, Chaves&Family, el Faisán...), la maquinaria AgitProp va a sacar todo aquello que huela a este caso y más, independientemente de si tienen razón o no y de la presunción de inocencia que se supone tiene derecho todo hijo de vecino. Al tiempo...
5.- La “desaparición del Faisán”: olvidémonos de este caso, uno de los más vergonzosos de la Historia de nuestra democracia. Vistos son los movimientos últimos por parte del Juez del 11-M Gómez Bermúdez (qué decepción con este hombre, Dios) de minorar los gravísimos cargos que se imputan a la cúpula de Interior para que salgan de la Audiencia Nacional y se aparquen como un caso más en un perdido Juzgado de Irún.
6.- El 15-M. No deja de ser curioso que uno de los mayores valedores del Innombrable, el Sr. Botín, haya hecho un movimiento como el de aplazar las cuotas de los préstamos a los parados, cual reivindicación atendida de un movimiento cívico con más sombras que luces, y a sólo 24/48 horas antes del anuncio del adelanto. Curioso, curioso ¿cuál va a ser el próximo movimiento, asistido o no, para absorber un movimiento que ha sorprendido a propios y extraños?
7.- La participación. De todos es sabido que una participación alta diluye las posibilidades de una mayoría absoluta del PP, cosa que no solo el PSOE, si no el le resto de fuerzas políticas, empezando por los nacionalismos, desean evitar a toda costa. Sabido es el carácter disciplinado del votante de derecha, que va siempre a votar, sea quien sea su candidato, y del carácter abstencionista del votante de izquierdas. Si Alfredo P. es capaz de movilizar a ese electorado renuente, podemos ver un calco de los que sucedió en 1996, cuando un Aznar al que todo el mundo otorgaba mayoría absoluta hasta muy pocos días antes de los comicios, sufrió la más amarga de las victorias posibles.
8.- Un PP “de los nervios”. No hay peor cosa que saberse ganador de un partido a falta de cinco minutos del final, para ver demonios y jugadores inexistentes dispuestos a meterte un gol que te robe tal triunfo. Y eso es lo que acaba de pasar con la encuesta del CIS, para mí de las más veraces de esta país, gobierne quien gobierne. Que en menos de un mes te recorten tres puntos, desquicia al más pintado, sobre todo si eres la mala conciencia del partido, tu nombre es lo último que se pierde, fumas, juegas al golf y te gusta meterle el dedo en el ojo a tu espigado y Gallardo[n] compañero de pupitre...
9.- El Candidato. Suele decirse que a veces no hay peor enemigo que uno mismo. Y el Sr. Registrador de la Propiedad (y lo dice el CIS otra vez), no da la talla frente a quien tiene de principal rival. Y lo peor de todo es que es verdad. Decían de Franco que en la mesa de su despacho tenía dos cajones: uno que ponía “temas que el tiempo ha de resolver” y otro en el otro lado de la mesa que ponía “temas que el tiempo ha resuelto”... Ha habido ya uno y mil ejemplos de esa forma de actuar, que no convence a nadie y que desquicia a muchos (a mí el primero). Un candidato no puede ser “blandito”, y menos en la situación en la que estamos, tiene que emitir confianza y no buenos propósitos y buenas intenciones, cual responsable de relaciones externas de una funeraria. No me quiero imaginar lo que puede pasar en su partido si vuelve a perder estas elecciones: la cola para cortarle la cabeza puede llegar desde la Calle Génova hasta Arganda del Rey....
10.- Y la más importante de todas (modestia aparte): SERVIDOR, que ya ha apostado 20 euros con Media Humanidad que va a ganar Alfredín y que, como pierda, su Señora lo cruje...
He dicho.

jueves, 28 de julio de 2011

Las tres Ps

Muy buenas:

Ya se avecina la nueva temporada, en menos de un mes ya estamos en marcha.
Sin embargo, y antes de empezar, quisiera aclarar varias cosas que deberíamos tener en cuenta antes de meternos en faena, y que no son más que las tres Ps para sobrevivir en una categoría como la segunda división:
A) PACIENCIA: Si con lotina el año pasado yo pedí paciencia este año más: no vamos a subir en octubre, y una competición como la de segunda con 42 partidos es como dijo Toshack cuando estaba aquí y la primera eran 22 equipos: "es una marathón, sólo que no son 42 Kilómetros, son 42 partidos". Y 42 partidos en los que los rivales van a ir a por nosotros en el sentido más literal del término, con el handicap añadido de sólo dos puestos de ascenso y un play-off para el tercero...
B) PRUDENCIA: como dijo Arsenio, "nin son tan bó agora nin era tan malo antes". Y viceversa. Ni tirar la toalla a las primeras de cambio, ni dejarse llevar por la euforia si ganamos los 4 primeros partidos.
Empezar bien es fundamental y más en una categoría en la cual la igualdad es la tónica dominante, una categoría en la que se ha visto una vez sí y otra también a equipos en la mitad de la tabla a falta de 10 partidos para el final, meterse en primera por haber ganado todos o casi todos los partidos restantes, o por lo contrario, irse al pozo de segunda B (e incluso más abajo) de la forma más tonta por perder o no ganar esos 10 partidos.
Siempre me acuerdo del caso del Cádiz en la temporada 1982-83, donde al final de la primera vuelta estaba en mitad de la tabla en segunda, y al final subió a primera sobrándole victoria y media.
y C) PERSPECTIVA: saber de dónde venimos es una buena piedra de toque para restaurar una autoestima herida en un principio por un descenso traumático como el que hemos sufrido, y donde la gente ha reaccionado de una manera tan formidable, y que os digo a título particular, que me ha dejado a medio camino entre alucinado y profundamente conmovido. Pero de la misma forma que ello nos sirve para salir del pozo, nos debe servir para ver que adonde llegamos en su día fué a base de un esfuerzo por parte de todos muchas veces hasta sobrehumano. Y que por tener seis títulos no tenemos NADA ganado, y que para nuestros oponentes vamos a ser un reto a superar, en todos y cada uno de los partidos en los que se enfrenten a nosotros.
Y al Eterno rival, de cuyo nombre ya ni me acuerdo, lo que dijo Lendoiro, pero con otras palabras: "que Deus che dea a tí o que me desexas tí a mín dúas veces"...
He dicho.

viernes, 1 de abril de 2011

EL DIA DE LA VICTORIA

Siempre que es 1 de Abril, uno que es aficionadillo a la Historia, se acuerda del fin, hoy hace ya 72 años de la Guerra [In]Civil Española. Aquél día que los vencedores llamaban el Día de la Victoria... Y siempre me acuerdo del diálogo que en la magnífica película de Jaime Chavarri sobre el guión de Fernán-Gómez, “Las bicicletas son para el verano”, que narra las peripecias de una familia en el Madrid de la contienda, tienen los siempre geniales Agustín González y Gabino Diego, haciendo de padre e hijo, respectivamente:

- Papá, ha llegado la paz.
- No hijo, mucho peor: ha llegado la Victoria...

La Victoria... la de los unos sobre los otros, la de la Sinrazón sobre la Justicia, la del Palo sobre la del Diálogo, la de la Ignorancia sobre las Luces del conocimiento, y tantas otras nefastas victorias.
Para todos aquellos que cayeron o tuvieron que marcharse a otros lugares víctimas de la terrible contienda, sean del bando que sean, un [piadoso] recuerdo.

viernes, 29 de octubre de 2010

NO A RYANAIR EN ALVEDRO

Muy Buenas!

Sacamos este humilde blog de su letargo para hacernos eco de la noticia que El Correo Gallego sacó ayer en sus ediciones impresa y digital, sobre la posibilidad de que el Ayuntamiento de La Coruña esté pujando por hacerse con los servicios de Ryanair para el Aeropuerto de Alvedro, haciéndose con todo o parte de las conexiones de Lavacolla.
La sola noticia me produce PÁNICO. Pánico, por varias razones:
PRIMERA.- el turismo de Coruña es un turismo de Congresos y/o un turismo de calidad, y yo entiendo que jamás debe alinearse o venderse a un tipo de transporte errático, caótico y terriblemente inseguro. Ligar nuestra imagen a una compañía famosa por sus múltiples problemas es garantía de hundir el prestigio de una ciudad a la que tanto le ha costado salir del anonimato y situarse en el mapa, gracias a empresas como Inditex, el Real Club Deportivo de La Coruña, etc., o su eterna imagen/tópico de “Ciudad en la que Nadie es Forastero”.
SEGUNDA.- la seguridad. Sabido es que esta innombrable aerolínea (por llamarle algo) es una día sí y otro también protagonista de muchos y graves incidentes y reiterados incumplimientos en materia de seguridad aérea (repostar el avión con gente dentro, volar por debajo del mínimo de combustible necesario, realizar maniobras sin permiso de las torres de control, etc.etc.). Sólo faltaría tener un incidente, por nimio que sea, en nuestro aeropuerto para que nos cierren el mismo, sabida es la ojeriza que se tiene en contra de Alvedro por no se sabe qué Intereses Bastardos.
Ello se refuerza con una estadística macabra, pero igual de cierta: cada once millones de operaciones (aterrizajes, despegues, etc) se produce un accidente aéreo, y por su volumen de operaciones, a esta aerolínea ya le va a salir el número, y esperemos, en caso de que tal despropósito salga adelante, no nos caiga a nosotros el marrón.
TERCERA.- uso de fondos públicos. Es un Crimen de Lesa Majestad usar fondos públicos (se habla de ¡3 millones de euros!) para subvencionar a una línea aérea que ni paga a sus proveedores ni a sus empleados. Y si no, que se lo pregunten a los empleados del handling de Lavacolla o a aquellas empresas de Santiago y comarca que fiaron a la propia aerolínea o a filiales o auxiliares de la misma, y que ahora se encuentran con grandiosos pufos en sus cuentas que sólo Dios (o su Señoría) sabe cuándo cobrarán.
CUARTA.- calidad del servicio. Ligado a todo lo anterior, Es más que conocida la forma de actuar con el cliente de una aerolínea que ofrece unos precios con los que en otras compañías no nos dejarían ni acercarnos al avión. Tengamos en cuenta que en caso de desvíos de vuelos hacia Alvedro por la causa que sea, el aeropuerto más cercano en el que operan es Asturias o Valladolid, y si se da el caso, búscate la vida y reclama, que las hojas las usan de papel para el WC, que hay que ahorrar costes...
Ya no hablemos de los infinitos casos/incidentes que pueden darse antes durante o después del vuelo (os pongo un vídeo que está en inglés pero que se entiende muy bien...)



QUINTA.- esta ya de mero humor y “piensa mal y acertarás”... Me consta que el Sr. Embajador en el Vaticano es un gran usuario de la línea Roma-Santiago: A ver si va a ser que llamó al Sr. Alcalde para decirle “Losadita, que estoy cheo de tener que ir a Santiago cuando vengo de Roma, haz lo que sea y dales lo que pidan para que vengan a Alvedro”. Y el Sr. Alcalde, Dios le libre de llevar la contraria a La Voz de Su Amo, que ya sabemos quien manda en realidad...
Bromas aparte, y ya por finalizar, me parece un suicidio anunciado ligar el futuro de nuestro aeropuerto con una compañía que practica el más abyecto filibusterismo aéreo. Sr. Losada, Sr. Tello: por fortuna hay más compañías de bajo coste que estos impresentables.

lunes, 11 de octubre de 2010

XLIV AÑO TRIUNFAL

A todos los que me habéis felicitado por mi aniversario, Gracias de Todo Corazón, y os recuerdo que:
"[...] Nunca se llega tarde a ningún sitio, jamás se nace ni se muere cinco minutos antes, y todos los puertos son seguros tan pronto como se rinde en ellos la más azarosa y difícil singladura. El tiempo lima las asperezas de la conciencia y amansa la voz del hombre si se acierta a ponerla a remojo en el benevolente rocío de la paciencia; aliado con el tiempo, al decir de Shakespeare, al miserable no le queda más medicina que la esperanza: ni siquiera la caridad ni el azar, aunque quizá sí el amor y la fe, esas dos palancas que sólo los más clementes dioses enseñan a manejar a los elegidos. Hay que dar tiempo al tiempo para que pueda granar con opimo provecho y no se debe ensayar a acelerarlo, puesto que jamás abdica de su ritmo previsto y cadencioso o vertiginoso, según se mire. El mundo es tal cual se nos presenta y para San Agustín, el mundo de nuestros afanes y nuestras impaciencias, el mundo en que vivimos, se hizo no en el tiempo sino al mismo tiempo que el tiempo, ya que el tiempo no existía antes del mundo [...], y doy gracias a Dios, también a los hombres, por no haberme querido mudo ni muerto"
CAMILO JOSÉ CELA (1916-2002), DISCURSO DE ACEPTACIÓN DEL PREMIO CERVANTES

lunes, 12 de julio de 2010

Un beso que cierra muchas bocas

Pues no: yo, de lo de ayer no me quedo ni con el gol de Iniesta, ni con las patadas de los holandeses, que dejaron a Van Damme como una auténtica nenaza, ni siquiera con la celebración enloquecida de un país con ganas de celebrar algo ante el marasmo en el que estamos metidos. Yo me quedo con esto:



Frente a la tontería de cuatro descerebrados Hijos de la Gran Bretaña, al final no es sólo el triunfo de una voluntad, de un equipo, de un pueblo empujando detrás: es el triunfo del Amor con mayúsculas, frente a la estupidez, las habladurías y las envidias varias. Magnífica lección de un gran jugador, y para mí desde ayer, mejor persona, que antepone sus sentimientos al que dirán. Enhorabuena, parejita...

viernes, 9 de julio de 2010

Carta de Luisito: a do pulpo (ou era polbo?)


Querido F:

Éracheme o que me faltaba: un pulpo (ou polbo) de pitoniso. Despóis de esto, apagha e marchamos todos. A de veses que teño ido ás pedras a por eles, e non desían nin chío, e moito menos me adiantaban a quiniela do domingho. E aghora chegha o pulpo (ou polbo) éste, e ainda por riba me din quén vai ghañar o Mundial... 20.000 euros dan por él, carallo co pulpo (ou polbo). Menudo polbo (ou pulpo): se a miña avoa lle daban catro patacós por cada un que collía, levantándose as catro da mañán!
E coma cha digho unha cousa, dígoche outra: o pulpo (ou polbo) non estaría comprado? Porque a min cheghoume un mail no que fala disindo que lle prometeron non sei cánto marisco da ría (como fose o da Ría do Burgho, iba fino de carallo, seguro que pronosticaba ó Selta ghañando a Champions).





En fin, o que hai que ver: empesamos o Mundial co Casillas caghándoa coa rasca-e-ghaña ó carón, e aghora esto...


En fin. Quén lle ía a desir á Aramís Fuster que un polbo (ou pulpo) a ía retirar da sirculasión...

Pois nada. A seghir ben e a resar para que o domingho o pulpo (ou polbo) aserte, porque se non, vái ó caldeiro como hai Dios.

Saúdos, Luisito.

jueves, 8 de julio de 2010

Nurse Jackie: un feliz descubrimiento

Estrenada la primera temporada en Calle 13 (cable), pero sin estrenar en las cadenas generalistas (la 1, la 2, antena 3, cuatro, telecinco, etc.,) os recomiendo para cuando así sea, posiblemente para septiembre, Nurse Jackie, la serie protagonizada por la actriz Edie Falco, recordada por el papel de Carmela Soprano, la mujer de Tony, en la aclamada serie "Los Soprano".

Nurse Jackie narra la vida de Jackie Peyton, enfermera de urgencias en el All Saints Hospital en la calle 23 de Manhattan en Nueva York. Casada con Kevin Peyton (Dominic Fumusa), dueño de un bar en Queens, y madre de dos hijas, es adicta a los calmantes, y a todo tipo de sustancias estimulantes, y mantiene una relación extramatrimonial con Eddie Waltzer (Joseph Schulze), farmacéutico del hospital, quien le facilita todo tipo de sustancias a cambio de favores sexuales. Jackie esconde su condición de casada y todo lo relacionado con su vida privada a todo el personal del Hospital (se quita siempre el anillo antes de entrar a trabajar), y siempre con la complicidad de su amiga la Doctora O'Hara (Eve Best).

Como secundarios de esta serie caben destacar también a la supervisora afroamericana Gloria Akalitus (Anne Deavere Smith), auténtico sargento prusiano con bigote, y la enfermera en prácticas Zoey Barkow (Merrit Weaver), auténtica metepatas que trae a Jackie Peyton por la calle de la amargura. A destacar también al doctor Fitch Cooper (Peter Facinelli), un auténtico bombón descerebrado, a quien Jackie Peyton maneja cual muñeco de trapo.




Narrada en un estilo directo y muy similar a Los Soprano, engancha desde el espisodio piloto hasta el último episodio de la segunda temporada, recientemente finalizada en Estados Unidos. De hecho, la productora Showtime acaba de renovar el contrato con CBS para una tercera temporada, animada por los buenos índices de audiencia en USA.

miércoles, 7 de julio de 2010

El "efecto Rahn"

Pues sí. Nos hemos metido en la final del Mundial: increíble pero cierto. Quién nos iba a decir hace casi un mes que después de la debacle contra Suiza y todos los augurios de "id cogiendo billete, que nos volvemos a casa", ahora estamos en el "¿dónde se coge un billete para estar el domingo allí en la final?"
El fútbol como anestesia, como terapia de grupo, como estado de ánimo colectivo, palabras dichas y redichas diez millones de veces, pero que no dejan de ser verdad. De aquí al domingo, a ver quién se acuerda del paro, de la crisis, de la huelga general de septiembre, del Inquilino de la Moncloa y Ministro de Deportes (qué cosas).
Y pensando en todo eso, me acuerdo de algo que leí hace tiempo.
En el mundial de Suiza, en 1954, reinaba la todopoderosa Hungría de los Kocsis, Czibor y del involvidable "Pancho" Puskas: todo parecía encaminado a un paseo militar de los magiares ante una Alemania del Oeste que luchaba por salir de los escombros de la devastación de la Segunda Guerra Mundial, una Alemania dividida traumáticamente, aún no por un muro físico que surgiría siete años después en Berlín, pero que era ya la vanguardia de una Guerra Fría en ciernes.
Una Alemania que sufrió en la fase previa el aplastante rodillo húngaro, con un 7-2 que hacía presagiar que la historia se repetiría una vez más en aquella final de Berna. Pero no: surgió el milagro, y aquél milagro en forma de remontada en el gol de Helmut Rahn fué el pistoletazo de salida del resurgimiento de Alemania como pueblo, como colectivo y motor de Europa. Creo recordar que fué el propio Günter Grass, premio Nobel de Literatura, el que recordó que aquella victoria supuso el empujón, el espaldarazo, el bálsamo curativo que hizo que los alemanes volvieran a creer en sí mismos.

Ojalá que el domingo, ante una Holanda que llega después de ganar, al igual que España los diez partidos de su fase de clasificación, se vuelva a producir ese milagro, ese "efecto Rahn" que, en medio de la crisis tan atroz que estamos sufriendo, nos permita volver a levantar la cabeza a todos, en volver a creer en nostros mismos. Entonces, como en aquella tarde de julio en Berna, el fútbol volverá a tener el sentido que entonces tuvo: el final de la cuesta abajo y el principio del camino a la cumbre, entonces para Alemania, el domingo para nosotros. Así sea.

martes, 6 de julio de 2010

La camiseta

a P., que me animó a volver a escribir :)

Hoy me he ido a una tienda de deportes en plan baratillo y me he comprado una camiseta de la selección de Holanda ya pasada de fecha. Siempre he sentido una enorme, infinita simpatía hacia esa selección y hacia los holandeses: he tenido la oportunidad de trabajar con ellos, y me parece un pueblo absolutamente admirable, combativo (que se lo digan a los tercios de Flandes y al colega Alatriste), pero sobre todo, que rompe el estereotipo del nórdico: un pueblo alegre, auténtico y que defiende lo suyo por encima de todo.

Y una afición que anima y sigue a su selección vaya donde vaya. Un conocido mío, holandés y que habla igualito que el Johann Cruyff me decía "que si algún día jugásemos en Plutón, la nave que llevase a los jugadores vería plutón todo naranja antes de aterrizar". Es verdad: basta ver cualquier partido del Mundial para ver que la Oranje es siempre mayoría.

Pero hoy quiero contaros algo que me ha llamado la atención: al coger la camiseta, me he fijado que en la parte interior del cuello tenía algo escrito:

Pues qué bien, porque el neerlandés no es mi fuerte: y de repente, volviéndolo a leer, me he dado cuenta: "Wilhelmus Van Nassouwe", Guillermo de Nassau, Guillermo I de Oranje... es la primera estrofa del Himno Oficial de los Países Bajos, el "Het Wilhelmus", el himno más antiguo del mundo.

"Guillermo de Nassau
soy yo, de sangre germánica
a mi patria fiel
permaneceré hasta que muera"

Toma ya: a buenas horas, si el Himno español tuviera letra, íbamos a poner ni una coma... y a eso voy: ha tenido que ganarse una Eurocopa para que al menos, y alrededor del fútbol, el país se haya unido como una piña, que por una fracción de segundo se nos haya olvidado nuestra genética autodestructiva, nuestro complejo de inferioridad, a pesar de ser de un país con una gran Historia, le pese a quien le pese, con sus muchas virtudes y sus muchísimos defectos.

Cuando escribo esto, faltan veinte minutos para empezar el Holanda-Uruguay, semifinal del Mundial: no tengo ni idea de qué va a pasar mañana frente a la Mannschaft germánica. Pero ojalá volvamos a mojarles la oreja y lleguemos a la final, y nos traigamos los nosecuantos kilos de oro y brillantes que pesa el tochazo del trofeo, y nos sintamos un poco más unidos como país, aunque sea alrededor de veintidós tipos en calzoncillos corriendo detrás de un cacho de cuero sintético. Amén

martes, 9 de marzo de 2010

¿Qué fixestes, Rosiña?

A ver, nena, qué fixestes? A nosa única ( eperemos que non a derradeira) esperanza de rexeneración democrática vista a mediocridade do que hai, foise polo sumidoiro por unha parvada-estereotipo...
En fin, ó final vai levar razón o que dixo aquilo de que "os homes, os políticos e os bancos sonche todos iguais..."
Pena de muller, pena de país...